Manual de diseño editorial

Jorge de Buen Unna
Gijón: Trea, 3a. edición corregida y aumentada, 2008.
ISBN: 978-84-9704-378-6

696 páginas, rústica, 17 cm × 24 cm

Los siguientes párrafos, tomados de la «Introducción», describen los objetivos y alcances de la obra:

A partir de que Gutenberg imprimió sus primeros libros y hasta hace un par de décadas, la historia del diseño editorial había transcurrido con pocos sobresaltos. Por lo general, los libros se editaban en casas especializadas y eran compuestos por verdaderos peritos bajo la cuidadosa supervisión del autor, el editor y un ejército de correctores. Es verdad que siempre ha habido editores chapuceros, especialmente durante los últimos dos siglos, pero lo que está sucediendo en nuestros días es alarmante: Muchos libros son diseñados y compuestos por personas que no solo desconocen el oficio, sino que carecen de oportunidades y medios para aprenderlo.

Como yo fui uno de esos diseñadores editoriales improvisados —primero por la obligación, después por la curiosidad y finalmente por una devoción rabiosa—, conozco las dificultades que los neófitos tienen para formar una biblioteca económica y suficiente; o, por lo menos, para hacerse con una obra que los ilumine, los saque de apuros y les permita traer a la luz un texto más o menos decoroso. Esa es una de las razones por las que me propuse recopilar y escribir ciertas reglas básicas para el diseño de libros, reglas que oía y pescaba al vuelo entre correctores de estilo, editores y diseñadores experimentados. Pero el motivo principal ha sido la pesadumbre que siento cuando veo las atrocidades que muchos novatos —y no pocos expertos— cometen todos los días contra este oficio tan añoso y venerable.

El texto está dirigido principalmente a estudiantes y profesionales del diseño gráfico, de quienes sé, con certeza, que los más talentosos tienen alguna tendencia a abominar las reglas y las estructuras rígidas. Para ellos tengo algunas palabras de desaliento y otras muy reconfortantes. Las primeras dicen que el diseño editorial persigue un fin forzoso: exhibir las ideas del autor, no al diseñador; y las segundas, que eso se puede lograr con mucha belleza, variedad y dignidad.

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